Dec 3, 2007 - ¿Dónde estás construyendo?
¿Cómo estás edificando tu vida? ¿Cuál es la forma en la que debes construir para tener una vida íntegramente saludable? ¿Cómo afectan las pruebas a esta construcción y cómo lograr salir victoriosos? Éstas y otras preguntas más son las que como jóvenes debemos contestarnos para evaluar cómo estamos caminados en esta vida cristiana. „Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente, que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron sobre aquella casa, y ésta se derrumbó y grande fue su ruina” (Mateo 7:24-27) En esta porción bíblica Jesús hace un parangón. Compara la vida, el diario vivir, con una construcción, y por consiguiente, los que vivimos, las personas, somos constructores. No todos los que construyen son iguales, no tienen las mismas formas de trabajo, ni usan los mismos métodos, entonces Jesús, que no perdía oportunidad para enseñar, aprovechó este espacio para mostrarle a la multitud la diferencia entre dos tipos de constructores: el Prudente y el Insensato. Veamos la diferencia La diferencia radica en la forma en que cada uno de estos trabajadores construyó su casa y cuál fue el resultado de cada obra después de enfrentar las pruebas. Un hombre prudente El hombre prudente es un hombre que ve más allá, un hombre que sabe que la firmeza de una casa se basa en un buen cimiento. Por eso toma precauciones y cava a través de la tierra suelta. Pone su mayor esfuerzo en esta acción, porque es consciente de que la fuerza de contracción se concentrará si empieza a construir desde tierra firme, la roca. Y de esta forma, todo aquello que trate de probar la resistencia de esta casa, fracasará. Un hombre insensato El hombre insensato es un hombre que es guiado por su propia opinión, no piensa ni toma precauciones. Construye su obra en lugares inseguros. Este hombre no busca la tierra firme (la roca), sino comienza a edificar sobre la superficie sin preocuparse por las pruebas que pueden llegar para examinar la calidad del trabajo. Tenemos que darnos cuentas que las palabras de Jesús son los mejores materiales para nuestra construcción, y que Cristo es nuestra tierra firme, nuestra Roca. „Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato” ¿Cuál es la forma en la que debemos construir, para tener una vida íntegramente saludable? „Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente, que construyó su casa sobre la roca.” El que escucha las palabras del Señor y no es perezoso para ponerlas por obra, es un hombre prudente que edifica sobre La Roca que es Cristo. Las obras de estos dos constructores serán examinadas por las pruebas de la vida. Sin ninguna duda la enseñanza de Jesús nos deja claro que el trabajo del hombre imprudente caerá y será destruido por los vientos más suaves, pero todo lo construido por el hombre prudente permanecerá, aunque lo aneguen ríos, tempestades oscuras y golpeen contra ellos los vientos más furiosos. Nunca caerá, porque estará sobre la Roca que es Cristo. Joven Cristiano, ¿con cuál de estos dos constructores te identificas? Si te ves reflejado con el hombre prudente, pues mantente firme. Y si tu caso es similar al siguiente edificador, es tiempo que decidas empezar a remover toda la tierra suelta que hay en tu vida, descubrir la roca y empezar a construir sobre ella para mantenerte firme durante el resto de tu vida.
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